Con sólo cambiar la forma de ver las cosas, las cosas cambian

¿Para qué un Coach?

Hace ya algunas décadas, en un pequeño pueblo de Tailandia. Unos monjes fueron encomendados para realizar el traslado de un templo. Un Buda gigante de arcilla lo presidía. Entendieron que su transporte debía hacerse con sumo cuidado. Cuando se disponían a desplazarlo, oyeron un fugaz crujido que provenía del sabio Zen. Asustados, decidieron aplazar la labor, no querían deteriorar más al tan sagrado Buda.
Durante la noche, uno de los monjes sin poder contener su preocupación, se dispuso a comprobar el estado de la pieza de arcilla. Al entrar en la estancia escogida para refugiar al Buda, se percató que justo encima de su sagrada nariz, había una grieta que reflejaba luz. Curioso se aproximó y acercó un candil. El monje desconcertado cogió un martillo y un cincel. Con mucha delicadeza y con toda su compasión, rompió trocito a trocito, toda la arcilla que rodeaba al gran Buda.

¿Te imaginas qué fue lo que descubrió bajo esa capa de arcilla?. Oro puro. Oro macizo que relucía en todo su esplendor.
¿Y qué pasaría si te dijese que ese Buda eras tú?
Todos escondemos un gran Buda de oro en nuestro interior. La arcilla solo lo cubre, lo abriga, lo disimula...
¿Te apetecería conocerlo?. Déjame mostrarte lo mejor de ti.

El Blog de Laura Fernández

Pensamientos escritos...

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No busques fuera lo que te gratifica dentro.

«No busques fuera lo que te gratifica dentro, busca dentro lo que te gratifica dentro y fuera.» No busques fuera lo que te gratifica dentro. Pues tú satisfacción interna, no la encontrarás afuera. En esta entrada, me gustaría hablar de las necesidades y de los deseos. De cuáles son sus

No busques fuera lo que te gratifica dentro.

«No busques fuera lo que te gratifica dentro, busca dentro lo que te gratifica dentro y fuera.»

No busques fuera lo que te gratifica dentro. Pues tú satisfacción interna, no la encontrarás afuera.
En esta entrada, me gustaría hablar de las necesidades y de los deseos. De cuáles son sus diferencias y el porqué es sumamente importante, distinguirlos bien.
Muchas veces, tendemos a convertir en necesidad un deseo, con lo peligroso que esto puede llegar a ser, dependiendo del tipo de deseo que tengamos en mente.

¿Y por qué, puede ser esto tan peligroso?

Pues porque cuando convertimos el deseo en necesidad, nos volvemos débiles y vulnerables, ya que depositamos todas nuestras esperanzas en conseguir eso que creemos necesitar. Entendiendo, que si no llegamos a conseguir eso que queremos, jamás podremos alcanzar la felicidad. Por este motivo, además de tener mucho cuidado con lo que se desea, hay que ser extremadamente meticuloso, en no convertir ciertos deseos, en necesidades imprescindibles.

¿Qué es el DESEO?

El deseo es algo que queremos.

¿Y qué es una NECESIDAD?

La NECESIDAD, es algo que creemos necesitar, más allá de quererlo.

La diferencia fundamental, entre deseo y necesidad, es por tanto, que uno, lo queremos, el deseo. Y la necesidad, la creemos necesitar, repito, la creemos necesitar, para ser felices.
Porque si hay algo en lo que siempre coincidimos todos los seres humanos de la faz de la tierra, es querer, y no tener la necesidad, cuidado con esto, de ser felices.

Buscamos la felicidad por todos lados, pensamos que está en cosechar logros, en acumular cosas, en estar rodeados de personas que nos aman. Sin darnos cuenta, que la felicidad es sólo un estado del Ser. Del ser que se siente feliz, ni por algo, ni por nadie, por sí mismo. Ya que la felicidad de uno mismo, nada tiene que ver con los demás, ni con las cosas o los logros acumulados. Esto es, la felicidad no se construye fuera, si no dentro de nosotros. Por eso es tan peligroso crear necesidades externas, que nos hacen creer, que sólo en ellas encontraremos la plena satisfacción de sentirnos felices.

Si conseguimos eso que deseamos, podemos ser felices, pero si no lo conseguimos, tampoco pasa nada, porque nuestra felicidad no depende de ello. Esto es desear. No tiene nada de malo, desear cosas. En cambio, cuando convertimos el deseo en necesidad, si no logramos alcanzar eso que necesitamos, creeremos que jamás podremos disfrutar de la tan ansiada felicidad. Es decir, que la necesidad no es más que un creencia ficticia, a la que nos aferramos, para sentirnos afortunados, si la conseguimos, o desgraciados, si no lo hacemos. Por eso, no busques fuera lo que te gratifica dentro. Satisfacer lo de dentro, con lo de fuera, te dejará vacío dentro y fuera.

Un ejemplo de deseo, que creo que todos alguna vez, hemos deseado, puede ser por ejemplo, que nos toque la lotería.
Si nos toca, obviamente nos sentiremos tremendamente bien por el premio, aunque si no nos toca, nos tendremos que resignar y seguir viviendo tan «ricamente». Porque nuestra felicidad no depende de que nos toque o no la lotería. Esto puede ser un plus, que mejore nuestra calidad de vida, aunque no un imprescindible, para seguir viviendo, feliz.

Pero, ¿Y qué pasa cuando convertimos este deseo de ganar la lotería en necesidad?

Pues lo primero que pensaremos es que si no nos toca, seremos unos desgraciados. Sintiéndonos tremendamente frustrados y vulnerables, ya que al colocar todas nuestras esperanzas, en una necesidad vital, que no llega, esto nos hace sentir vacíos y desesperanzados.

Por otro lado, si nos tocara, al pensar equivocadamente, que eso nos iba a traer la felicidad, podemos sentirnos desilusionados.

¿Pero cómo va ser esto, si eso era lo necesitábamos para ser felices?

¿Lo necesitábamos o creíamos necesitar?

Al no venir en pack la felicidad, junto con el premio, tarde o temprano, nos daremos cuenta, que el dinero, no era todo lo que esperábamos. Puesto que colocamos erróneamente nuestras expectativas de la felicidad, en un premio, que en realidad, sólo era eso, un premio monetario, que nada tenía que ver con nuestra propia satisfacción interior.

Por si esto fuera poco, como confundimos el deseo con necesidad, al obtener el premio, nos pueden empezar a surgir miedos de todo tipo, relacionados con la posibilidad de perderlo. Es decir, que como lo ganamos, también lo podemos perder, y esto nos causará intranquilidad inmediata, desasosiego y nos robará encima, la seguridad que creíamos haber alcanzado. Por eso, no busques fuera, lo que te gratifica dentro. Ni en la lotería, ni en nada que no provenga de ti o de tu interior.

Estas son sólo algunas consecuencias, de lo que sucede, cuando convertimos un deseo en necesidad. Cuando además de querer algo, lo creemos necesitar, como imprescindible, para poder ser felices, o para alcanzar nuestra felicidad.

Existen muchos ejemplos de necesidades ficticias que nos hacen creer, que son indispensables para hacer de nuestras vidas más felices. Necesidades como:

– Encontrar a alguien que nos ame y al que poder amar.
– Formar una familia, antes de que se nos pase el arroz.
– Tener algo en propiedad, un piso, un coche…ya que si no lo logramos, todos pensarán que somos unos muertos de hambre.
– Ser alguien en la vida. Con el fin de aprovechar bien nuestras capacidades y talentos, para así no sentirnos fracasados o inútiles.
– Vivir por mucho tiempo, cuanto más mejor.
– Tener una vida llena de aventuras y emocionante. Ya que si no es así, es porque somos aburridos y habremos desaprovechado nuestros días en la tierra.
– La creencia de que «más siempre, es mejor», o que el progreso es siempre bueno y consiste por tanto, en tener cada vez más cosas, cosechar más éxitos y tener más inteligencia.
– La necesidad de huir de la soledad. Porque los seres humanos somos seres sociales y tenemos que estar siempre acompañados.

Fíjate que cada una de las necesidades anteriores, son tan sólo creencias. Y algunas de ellas muy limitantes, porque si no se dan, te sentirás perdido.
Y es que tenemos la capacidad de convertir en necesidad cualquier cosa que se nos ocurra. Lo curioso aquí es que nos equivocamos a la hora de creer que necesitamos muchas cosas, o a muchas personas a nuestro alrededor, para ser felices. Porque la felicidad no va de eso, no va ni de tener, ni de lograr, la felicidad consiste en Ser feliz. Y al Ser feliz, no se necesita nada. No se necesita nada, mientras tengamos cubiertas nuestras necesidades básicas. Con poquito vamos y cuánto más ansiemos, más insatisfechos nos sentimos.

Por eso, no busques fuera lo que te gratifica dentro. Porque una cosa es desear hacer algo, y otra muy distinta es creer necesitarlo para ser feliz.

Te haré una pregunta:

¿Eres Feliz?

¿Y qué te falta para serlo?

Si contestas con algo externo, es decir, algo como, más dinero, más amigos, más bienes, una casa más grande, un trabajo mejor, un coche más potente, más planes emocionantes, lograr el éxito…es porque sigues pensando que la felicidad está ahí fuera. También puedes pensar que con otro cuerpo, o incluso con otra cara, te costaría menos ser feliz. Cuando en realidad, la felicidad se crea dentro. Por eso, no debes buscar fuera lo que te gratifica dentro. Ya que si consiguieras cualquiera de las cosas que crees que te faltan, tampoco te sentirías plenamente satisfecho. Si no cultivas antes y no atiendes a tu felicidad interna, tampoco podrás reconocerla ahí fuera.

En cambio, si contestases con algo como: sería más feliz si pensara de diferente manera, si adquiriese nuevas perspectivas, si no tuviese tanto miedo, si no fuera tan negativo, si me quisiera más, si no le diera tanta importancia a la parte material de mi existencia…todas estas cosas, no son precisamente externas, si no internas, están en ti, y dependen de ti. Si consiguieras mejorar alguno de estos aspectos, mejorarías tú y por ende, también tu felicidad. Y lo de fuera te importaría un comino, porque ya eres feliz por dentro.

¿Porque, qué pasa con lo de dentro?

Que se proyecta fuera. Si te sientes insatisfecho dentro, intentarás buscar tu satisfacción en lo de fuera, para compensar tu desdicha. Aunque ya sabes que lo de fuera no encaja dentro. En cambio cuando te sientes pleno y satisfecho con lo de dentro, lo de fuera ya no tiene importancia. Así que no inventes necesidades. No te hagas creer que encontrarás en ellas tu Felicidad. Porque tu felicidad parte de ti y depende ti, no de lo de fuera. No busques fuera lo que te gratifica dentro, busca dentro lo que te satisface, dentro y fuera.

Si sigues pensando que necesitas algo, o qué te falta algo, para alcanzar la felicidad, te haré más preguntas.

Primero usaré un argumento comparativo:

¿Existen otras personas que son felices en tu misma situación?

¿Qué crees que hacen diferente, para poder serlo?

Porque como explicaba antes, todos podemos crear necesidades ficticias que nos hagan creer, que necesitamos algo más, para ser felices. Aunque ya sabemos que esto es un engaño de nuestra mente. Con lo que tienes y con lo que ya cuentas, puedes ser feliz, sólo que se te ha olvidado cómo hacerlo. Y es que existen muchas personas que con mucho menos de lo que tú posees, han aprendido a ser felices, no porque se hayan resignado, si no porque han comprendido, la mayor lección de vida, y es que el Ser no necesita tener, para sentirse satisfecho. No eres lo que tienes, ni lo que tienes te define.

¿Qué pasaría entonces, si lo perdieras todo?

¿Que dejarías de Ser?

¡Qué tontería!. Eres con y sin posesiones. Esa es tu esencia.
La paradoja de todo esto, es que nunca puedes dejar de Ser, aunque te quedes sin nada, y aún sin nada, seguirás siendo.

¿A caso todos los ricos  o gente exitosa, son felices?

Y ya para ir acabando, me gustaría que imaginases, que de la noche a la mañana, pierdes todas tus pertenencias. Pierdes tu casa, tu coche, todos tus bienes…teniendo que enfrentarte al mundo sin nada, tan sólo contigo. Tienes la tranquilidad, que para comer, dormir y asearte, puedes acudir, a diferentes centros para la beneficencia que hay en tu cuidad.

¿Qué harías?

¿Cambiarías tu forma de vivir?

¿Cuáles serían tus objetivos en la vida, si no tuvieses nada que guardar, ni facturas que pagar, ni nada que poder comprar?

¿Podrías ser feliz sin nada, más que contigo?

Espero que esta reflexión te ayude a seguir entendiendo, que crear necesidades inventadas, es una trampa y que si caes en ella, te sentirás tremendamente insatisfecho.

«No busques fuera lo que te gratifica dentro, busca dentro, lo que te gratifica, dentro y fuera.»

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Piensas, luego creas.

Piensas, luego creas. Creas, luego piensas. Todos somos tanto seres pensantes, como seres creativos, ¡sí!, tú también lo eres. La creatividad es una capacidad inherente a todos los seres humanos. No es un don con el que algunos nacemos y otros no. Todos la tenemos y hacemos uso de ella.

Piensas, luego creas.

Piensas, luego creas. Creas, luego piensas. Todos somos tanto seres pensantes, como seres creativos, ¡sí!, tú también lo eres. La creatividad es una capacidad inherente a todos los seres humanos. No es un don con el que algunos nacemos y otros no. Todos la tenemos y hacemos uso de ella. Lo que no todos, somos conscientes de cuándo la ponemos en práctica.

De hecho, el primer cerebro que desarrollamos, es el artístico, o el del lado derecho. Esto sucede en las etapas intrauterinas. Lo que demuestra, que antes de pensar o de razonar, disfrutamos ya de esta capacidad, la de crear, puesto que si no fuera así, nos sería imposible, crear el pensamiento. Por eso desde que nacemos ya estamos creando. No podemos no hacerlo. Es más, todos surgimos también de la creación. Nuestros padres nos hicieron, por así decirlo, «nos crearon», a través de si mismos y el resultado de su aportación y recombinación genética, somos nosotros.

Creamos entonces, pensamientos, sentimientos, estados de ánimo, creencias, obras de arte, ideas, conceptos… Lo creamos todo en realidad, a través de las asociaciones que hacemos. Todo el mundo es un creativo en potencia. En potencia y desde su origen. Porque antes de aprender a pensar, ya andábamos creando. Así que piensas, luego creas, pero también creas, para luego pensarlo.

¿Por qué entonces, aún muchos de nosotros, seguimos creyendo que no somos nada creativos?

Pues entre otras cosas, porque hemos adoptado la creencia equivocada. Y el no considerarse una persona creativa, es de las peores creencias que se pueden adoptar. Ya que es muy limitante. Si tu mente no se cree que tenga la capacidad para crear, no va a crear. Porque así funciona la mente, le da la razón siempre a tus creencias, sean cuales sean. Por eso es tan relevante, que sigas apostando por tu creatividad, ya que como apuntaba antes, es uno de los talentos comunes, que compartimos todos los seres humanos, sin excepción alguna.

«La creatividad es el poder de conectar, lo que aparentemente estaba desconectado.» (William Plomer)

¿Qué provoca que se bloquee tu creatividad?

El adulto creativo, es un niño que ha sobrevivido. Todos los niños son artistas potenciales. Creen en sus propios talentos y se dejan llevar por la creatividad. No les asusta cometer errores, o fracasar, y por supuesto, tampoco buscan la belleza o crear cosas hermosas. Ya que su objetivo primero, es el de disfrutar creando. Juegan y fluyen con las cosas, sin esperar ningún resultado concreto de ellas. Y sólo cuando dejan de disfrutar, es cuando dejan de crear. Si piensas, luego creas, que sea entonces, para divertirte.

Y es que es precisamente el esperar algo más que el disfrutar, lo que bloquea tu creatividad. Esto es, que es tu atención, la responsable del bloqueo. O dicho de otra forma, si te enfocas en crear algo bello, o en la posibilidad de que te puedes equivocar, creando, ya no disfrutas. Puesto que esta manera de pensar, te desenfoca automáticamente del disfrutar, ya que estas priorizando los resultados, antes que divertirte con el proceso.

¿En qué te ayuda la creatividad?

Entre otras cosas;

– Refuerza tu autoestima
– Te da autonomía.
– Incrementa tu seguridad.
– Te ayuda a tomar mejores decisiones.
– Innovas en tu realidad, a través de ajustes creativos, originales y únicos.
– Te divierte y te hace fluir.
– Te ayuda a encontrar más respuestas, frente a los inconvenientes que te encuentras en tu día a día.
– Y también, te ayuda a enfocarte en tus sueños, mientras los alineas con tus propósitos de vida, o logros personales.

Una vida creativa, es mucho más divertida, que una vida meramente mental y racional. El humor es arte, por ejemplo, y para hacer reír, hay que saber provocar la risa, a través de la creatividad. Los beneficios de la creatividad, son en realidad, incontables y muy enriquecedores, a nivel, personal, emocional, social, e incluso espiritual.

¿Qué hacer para fomentar tu parte creativa o artística?

1. Copiar o modelar a tus ídolos o creativos preferidos. No estoy hablando de plagiar, si no más bien, de nutrirte de diferentes ideas inspiradoras, para después darle tu toque, creando algo diferente.

2. Enfocarte en la creatividad. Y buscarla por las calles, en la gente de tu entorno, en las cosas que haces en tu día a día… Los genios creativos, están por todas partes, porque como ya dije antes, todos lo somos, aunque no siempre estamos pendientes de ellos. Atiende a la creatividad, hasta que ella te encuentre. Piensa en la creatividad. Porque si piensas, luego creas. Piénsala, luego créala.

3. Usar tu cuerpo. Muchas veces, hay que renunciar o aparcar por un rato el ordenador, o el resto de las pantallas que utilizamos en nuestro día a día. Un proceso creativo, aunque se pueda pensar, no es sólo mental. Si no que nos emociona, es decir, que en la parte creativa también están implicadas las emociones, y estas siempre se expresan en el cuerpo. Sería interesante que utilizases también tu cuerpo para crear. Tus manos, por ejemplo, o tus pies, o cualquier parte del cuerpo que se te ocurra, cualquiera, menos tu cerebro. Déjalo descansar, para que sea tu cuerpo el que también se comunique. Te sorprenderás.

4. Descartar lo obvio, o lo primero que se te pase por la cabeza. Porque lo primero que se te ocurre, se le puede ocurrir a cualquiera. Así que recopila varias ideas, para después asociarlas, a ver cuál es el resultado. Pero no te quedes sólo con una idea. Trabaja en varias a la vez, para después encontrar la correspondencia en ellas. Unir o conectar lo aparentemente desconectado.

5. Alejarse o tomar distancia de lo que estás haciendo. Ya que desde la distancia, se ve todo mucho mejor. Y si no mejor, de diferente manera. Esto te puede aportar nuevas visiones o perspectivas, con las que completar tus creaciones. Aunque no siempre es añadir, hay veces, en las que es mejor restar, o renunciar a lo que no es importante, para que lo necesario, hable por si sólo.

6. Aburrirte o cansarte. El cerebro cuando está cansado es una fuente inagotable de creatividad. ¿Por qué?, Porque si la parte consciente se agota, toma el mando tu inconsciente, donde reside tu parte creativa y artística. De esta manera, puedes dar rienda suelta a tu imaginación, sin que tu parte más racional interfiera en el proceso creativo. Esto es fantástico, ya que podrás fluir sin preguntarte cosas como: «si lo estarás haciendo bien, o si te estarás equivocando»…

«La creatividad es ver lo que todo el mundo ha visto, y pensar en lo que nadie ha pensado.» (Albert Einstein)

Así que mira lo que todos miran, pero piensa diferente. Aporta tu toque personal a lo que ves. Se original y no te dejes llevar por clichés o por ideas ya manidas. No temas equivocarte o fracasar, ya que la creatividad, no entiende de etiquetas. Tampoco te preocupes por el resultado, porque todas las obras de arte, tienen su público. Tú ya eres una obra de arte en potencia. Así que, ¡Exprésate!.

¿Y tú, piensas, luego creas, o creas, luego piensas?

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Todo está conectado.

Todo está conectado. Desde el punto más recóndito de la tierra, hasta la galaxia más remota. Desde la más ínfima y diminuta partícula, hasta lo más inconmensurable.  Pasando por supuesto, por los Seres Humanos. En tan sólo una gota de tu sangre, se encuentra registrada toda tu información. Y dentro

Todo está conectado.

Todo está conectado. Desde el punto más recóndito de la tierra, hasta la galaxia más remota. Desde la más ínfima y diminuta partícula, hasta lo más inconmensurable.  Pasando por supuesto, por los Seres Humanos. En tan sólo una gota de tu sangre, se encuentra registrada toda tu información. Y dentro de cada hombre, está manifestada la vastedad del universo. Cada uno de nosotros, somos pequeñas galaxias que forman parte, a su vez, de una galaxia superior.

Pequeños sistemas, formados por sistemas aún más diminutos, conectados unos con otros. Todo es sistémico, todo sistema no puede operar, sin un sistema superior que lo sostenga. La experiencia habitual, la que percibimos a través de nuestros cinco sentidos, nos hace creer, que existimos en el Universo. De que tú existes en algún lugar del vasto mundo. Aunque esto es tan sólo una sensación, una percepción engañosa. Porque tú no existes en el Universo, si no que el Universo al completo, existe dentro de ti. Como el cuerpo y la mente existen en ti. El cuerpo, la mente y el mundo, en toda su inmensidad, te ocurren.

Dispones de la mente, y a través de ella, proyectas en el cuerpo, y desde el cuerpo, manifiestas también el mundo. Es entonces, tu conciencia quién construye el mundo. No somos solos y aislados. Tú no estás sólo donde crees que estás, si no que estás en mi conciencia, y yo estoy en la tuya. Estamos conectados. El lugar en el que yo permanezco en tu conciencia, y el lugar en el que tú permaneces, en la mía, es por tanto, el mismo lugar.
No existes como un cuerpo físico, ahí fuera. Es tu cerebro el que te hace verlo así. Porque tu cerebro, no tiene una experiencia directa del mundo. Lo único que hace tu cerebro, es responder a la electricidad, a lo químico, a la energía… y todo eso, te construye a ti ahí fuera. Es decir, que yo te creo a ti, como tú me creas a mi. Somos la conciencia que experimenta con las formas y circunstancias. Porque todo, absolutamente todo está conectado.

Cuando veas, oigas o sientas algo, piensa lo siguiente, ¡todo esto está en mi!. Esos árboles que percibo, son mis pulmones. Si ellos no respirasen, yo tampoco respiraría y si yo no respirara, ellos tampoco podrían hacerlo. La totalidad de la tierra es tu cuerpo físico, y la atmósfera, tu respiración. Como el agua y los océanos, son tu circulación. La estrellas que iluminan el cielo, son tu propia luz, y las que te hacen brillar en él. El fuego que quema los campos, es tu propio fuego, y el mismo que te asfixia por dentro. Porque no es cierto eso, que tú estás aquí y el mundo ahí fuera. Disponemos tanto de un cuerpo físico, como de un cuerpo universal y superior. Y los dos son nuestros cuerpos, el mismo cuerpo. Somos Uno, con todo lo demás. 

Cuando logras entender que la totalidad del universo está dentro de ti, estableces una relación íntima con él. Asimismo, puedes reconocerte en la intimidad de este mundo, y a partir de este entendimiento, alcanzas la paz con el mundo. Y este estado, te revela que el universo, es entonces, un ser consciente, tu cuerpo extendido. Porque eres uno con él. Por tanto, cuando estableces contacto con tu cuerpo extendido, este te habla. Te puedes comunicar también con él y a través de él. Cuando estableces esa comunión íntima, como un único ser consciente, este te sorprende con habilidades en forma de sincronías y de casualidades con significado. Ya estás conectado. Todo está conectado.

Todo viene del mismo sitio, y va a parar al mismo lugar. Lo que ves, te mira, todo lo que oyes, te escucha, y todo lo que sientes, te siente. Vas y vienes al mismo tiempo. Vienes y vas, en diferentes planos. No eres solo y aislado, eres el Todo y la Nada a la vez, porque el Todo y la Nada, también habita en ti. Y como habitan en ti, tú habitas en ellos. Porque todo está conectado. Todo sobrevive, porque lo demás también lo hace. Las conexiones nos conectan y nosotros conectamos a través de esas conexiones. Así que conecta, ¡conéctate!. No te desconectes del Todo, o el Todo y la Nada, se desconectarán de ti.

Algo sobre mi...

Hija única, natural de Santander y criada en tierras grancanarias. Con 5 añitos y con muchas dudas abandoné mi tierra natal para adentrarme en un nuevo entorno. Mi adaptación a mi nueva vida fue algo más lenta de lo normal. Buscaba sin cesar mi sitio pero no encontraba ninguno que me convenciera del todo. Probé, experimenté, me decepcioné para finalmente sorprenderme y saber con total certeza que siempre hay sitio para aquel que quiere pertenecer.

Estudiante mediocre, tachada de algo inconstante y desorganizada. Aterricé en Madrid para cursar mis estudios universitarios. Opté por Comunicación Audiovisual por mi profunda adoración al cine; no porque pensara dedicarme a ello. En aquel entonces el objetivo no era nutrir mi mente con información valiosa para mi futuro. Si no disfrutar de mi recién y limitada libertad en la capital.

Todas las épocas de mi vida me han enriquecido. Cada una de ellas a su manera. Es imposible no aprender nada de la vida...

¿Qué te gustaría cambiar de tu vida?

Parece una pregunta sencilla a bote pronto, aunque puede esconder infinitas intenciones. Todos podemos mejorar, queremos hacerlo. Ser nuestra mejor versión, el cambio que queremos ver en el mundo, expandirnos, fluir. ¿Hay alguna conducta tuya que te moleste especialmente?. ¿Alguna emoción que te bloquee y no te permita conseguir tus metas?. ¿Tienes alguna fobia inoportuna, que te limite?. ¿Te gustaría mejorar tu relación con alguien?. ¿Te apetecería deshacerte de ese hábito tan molesto?. ¿Quieres aprender a decir que no?...infinitos mapas, para infinitas posibilidades. Si dejas ir lo que realmente eres, te convertirás solo en lo que puedes ser, arcilla.

¿Te apetece empezar hoy mismo?

Testimonios

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“Ha sido un placer experimentar y disfrutar del coaching. Muchas veces necesitamos un empujón, una luz, una orientación que nos haga salir del bucle tóxico en el que nos sumergimos. Es maravilloso autodescubrirse”

M.R.V. (Enfermera)

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“Mi experiencia personal ha sido maravillosa. Sólo buscando dentro de ti, podrás encontrarte. Y todos a veces, necesitamos que nos ayuden a ello. Gracias Lau”

K.V.R. (Abogada)

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“A pesar de mi escepticismo inicial como estudiante de psicología, he aprendido que la figura del coach es un herramienta preciada. Laura nos da recursos para sortear el entorno y estar más cerca de nuestros objetivos, descubrirnos y aceptar la imperfección. Es una guía cercana, sensible e intuitiva”

S.M.C. (Psicólogo)

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Te propongo hacer un viaje juntos.Tú te encargas de elegir el destino y el tiempo que quieres emplear en el viaje y yo pongo la guía. Junto a ella, iremos explorando los diferentes mapas de ese territorio.Tu territorio. Compartiremos emociones y romperemos esas barreras que te impiden volver a creer en ti y en todas tus capacidades. Bajo esa capa que conforma tu apariencia, habita lo mejor de ti, no lo ignores y despliega todo tu potencial.

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