Con sólo cambiar la forma de ver las cosas, las cosas cambian

¿Para qué un Coach?

Hace ya algunas décadas, en un pequeño pueblo de Tailandia. Unos monjes fueron encomendados para realizar el traslado de un templo. Un Buda gigante de arcilla lo presidía. Entendieron que su transporte debía hacerse con sumo cuidado. Cuando se disponían a desplazarlo, oyeron un fugaz crujido que provenía del sabio Zen. Asustados, decidieron aplazar la labor, no querían deteriorar más al tan sagrado Buda.
Durante la noche, uno de los monjes sin poder contener su preocupación, se dispuso a comprobar el estado de la pieza de arcilla. Al entrar en la estancia escogida para refugiar al Buda, se percató que justo encima de su sagrada nariz, había una grieta que reflejaba luz. Curioso se aproximó y acercó un candil. El monje desconcertado cogió un martillo y un cincel. Con mucha delicadeza y con toda su compasión, rompió trocito a trocito, toda la arcilla que rodeaba al gran Buda.

¿Te imaginas qué fue lo que descubrió bajo esa capa de arcilla?. Oro puro. Oro macizo que relucía en todo su esplendor.
¿Y qué pasaría si te dijese que ese Buda eras tú?
Todos escondemos un gran Buda de oro en nuestro interior. La arcilla solo lo cubre, lo abriga, lo disimula...
¿Te apetecería conocerlo?. Déjame mostrarte lo mejor de ti.

El Blog de Laura Fernández

Pensamientos escritos...

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Toda reacción trae resonancia.

Toda reacción trae resonancia. Cuando reaccionas ante las personas, los sucesos, o incluso frente a las nuevas ideas, es porque algo ha resonado en ti. A lo único a lo que no puedes reaccionar, es a lo que te causa indiferencia. La indiferencia, no tiene el don de provocar, ya

Toda reacción trae resonancia.

Toda reacción trae resonancia. Cuando reaccionas ante las personas, los sucesos, o incluso frente a las nuevas ideas, es porque algo ha resonado en ti. A lo único a lo que no puedes reaccionar, es a lo que te causa indiferencia. La indiferencia, no tiene el don de provocar, ya que cuando la sientes, no muestras ninguna actitud, ni positiva, ni negativa, manteniéndote en la neutralidad y en la impasibilidad.

El encuentro de dos personas, es como el contacto de dos sustancias químicas; si hay alguna reacción, ambos se transforman. (Carl Jung)

Tus reacciones son las respuestas a diferentes estímulos, tanto internos como externos. Porque esos estímulos pueden proceder de tu interior, como estimularte desde fuera. Tus relaciones con el entorno o con los demás, te hace reaccionar. Sin embargo, también puedes responder a tus propios estímulos internos. Ideas o pensamientos que te provocan y captan tu atención. Degenerando en reacciones proporcionadas o desproporcionadas. Por eso, toda reacción trae resonancia, ya que si no reaccionas, es porque no te importa lo suficiente, o porque esa acción, no es capaz de darle sentido a tu experiencia.

Esta resonancia se puede manifestar en tu cuerpo, en tus pensamientos o entre lo que sientes. Mientras la mente crea, el cuerpo lo expresa. Y todo lo que sientes, aunque se origine en tu cerebro, es tu cuerpo quién lo proyecta.

Tu manera de reaccionar es, por tanto, la manifestación de cómo interpretas lo que te pasa, de lo que te ocurre dentro, aunque la acción principal se haya dado fuera. Asimismo, puedes responder de muchas maneras. Existen reacciones inmediatas, como réplicas que pueden tardar en expresarse. Lo cierto es, que si algo hace contacto en ti y te hace reaccionar, es porque te ha resonado.

Existen muchos tipos de resonancias. Algunas te hacen tomar conciencia; otras pueden despertar tu ataque o tu necesidad de protegerte; incluso, existen resonancias, que pueden bloquearte y dejarte inmovilizado, impidiéndote salir de dónde estás. Y es que puedes reaccionar de muchas maneras, frente a diferentes acontecimientos, pero lo que no puedes, es no reaccionar si esos acontecimientos, te estimulan o provocan de algún modo. Y como toda acción, tiene una consecuencia, toda reacción trae resonancia.

Lo importante de todo esto, es que puedes aprender mucho de tus reacciones. Cada una de ellas, te trae un aprendizaje distinto. Lecciones, a modo de estímulo, que te estimulan para seguir aprendiendo. Si no reaccionases frente a las cosas y estas te dieran igual, no podrías descubrir nada nuevo. Y es que es a través de tus reacciones, como le das sentido a tu realidad. Como piensas, percibes y como reaccionas, así te sientes. Atacado, subestimado, herido, agradecido, satisfecho… Porque tus respuestas siempre hablan de cómo te hace sentir algo. Sin embargo, de ti depende, el sentido que le quieras dar, a eso que sientes.

Cuando te pinchas con una rosa, te duele. Puedes reaccionar soltando a la rosa, y así evitar pincharte de nuevo. O puedes agradecerle a la rosa, haber sentido ese dolor, porque esto te ha enseñado, que las rosas, a pesar de su delicadeza, también pueden hacerte daño. Y la próxima vez que sujetes una rosa, lo harás con mucho más cuidado.

Todo lo que te «pincha» en la vida, te trae el mismo aprendizaje, que la primera vez que te pinchaste con una rosa. Porque si no te llegara a pinchar, para así hacerte reaccionar, no conseguirías transcender a las experiencias y estas, no cesarán de repetirse, hasta que no aprendas debidamente la lección. Puede que ya no te pinches con las rosas, pero existen otras muchas cosas, que aún te siguen pinchando y «chinchando».

¿Qué crees que querrán decirte?

¿Para qué te sigue pinchando la vida?

Recuerda que toda reacción, trae resonancia. Y que toda resonancia te hace reconectar contigo y con lo que te pasa. Si no sabes lo que te ocurre, no podrás aliviar el dolor, cuando te duele algo. Ni si quiera, podrás mejorar muchos de tus comportamientos, cuando no sabes para qué haces, lo que haces. O tampoco podrás vivir en libertad, si te mantienes indiferente a tus reacciones. Reconecta contigo, atiende a tus reacciones.

La acción más fácil es reaccionar. La segunda más fácil es responder. Pero la más difícil es empezar. (Seth Godin)

¿Y si empiezas por la más difícil y comienzas a atender a tus reacciones?

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La vulnerabilidad no sabe ser deshonesta.

La vulnerabilidad no sabe ser deshonesta. Y yo me siento tremendamente honesta, cuando me reconozco en mi vulnerabilidad. La palabra Vulnerable, proviene del latín, «vulnerabilis». Una palabra formada por «vulnus», que significa herida y el prefijo «abilis», que significa posibilidad. Es decir, que el adjetivo vulnerable, expresa la posibilidad de

La vulnerabilidad no sabe ser deshonesta.

La vulnerabilidad no sabe ser deshonesta. Y yo me siento tremendamente honesta, cuando me reconozco en mi vulnerabilidad.

La palabra Vulnerable, proviene del latín, «vulnerabilis». Una palabra formada por «vulnus», que significa herida y el prefijo «abilis», que significa posibilidad. Es decir, que el adjetivo vulnerable, expresa la posibilidad de ser herido.

Expresa la posibilidad, la opción, la oportunidad. Pero es tan sólo eso, una probabilidad, y entre todas las posibilidades de sentirse herido, también existen todas las opciones, de hacer algo con ello.

¿Y qué, si soy vulnerable?

¿No habla eso también de mi?

Mi fortaleza también reside en poder mostrar esa fragilidad. Y no en esconderla por miedo a que me hieran.

Mi valentía despierta, cuando acepto mi debilidad. Cuando me rindo al ser, sabiendo que desde ahí, nada ni nadie puede hacerme daño.

Mis heridas comienzan a sanar, cuando asumo que a pesar de mi exoesqueleto, por dentro soy blandita y tierna.

Cuando me atreví a contar, una por una mis cicatrices, permitiéndome hablar de ellas, desplegué mi coraje y este me elevó hacia otro nivel.

¿Y qué más da si me siento vulnerable?

Si exhibo mis partes rotas y las comparto con el mundo.

Mis pedazos son también parte de este mundo. Trocitos de mi, que completan otros mundos.

Desnudo mi ego. Sus ropas, no me protegen, sólo me cubren. Y debajo de todos sus disfraces, me encuentro Yo.

La vulnerabilidad no sabe ser deshonesta, y yo me siento tremendamente honesta, cuando me reconozco en mi vulnerabilidad.

¿Y qué hay de malo entonces, en sentirse vulnerable?

La vulnerabilidad no sabe ser deshonesta, y es que mostrarse vulnerable, no tiene nada de malo, si no más bien, todo lo contrario. Es muy de humanos honestos, sentirse así. Y esconder las partes blandas, o protegerlas, no hará que desaparezca esa sensación. Toda sanación comienza en el momento en el que tomamos cartas en el asunto. Cuando nos hacemos responsables de lo que nos pasa.

Por tanto, cuando nos permitimos ser vulnerables y nos entregamos a la experiencia, aprendemos que esa vulnerabilidad también habla de nosotros y de nuestro carácter. Un carácter que se ha ido formando en base a nuestras experiencias de vida. Somos lo que somos, gracias a esas circunstancias.

Es normal querer vivir tranquilo y sin incidencias. Aunque ya sabemos que la vida, está llena de incidencias. Cuando una herida se abre, duele, sin embargo si no se abriera y no nos doliera, de vez en cuando, no aprenderíamos nada de nosotros mismos. Estamos aquí para aprender de la vida y trascender. Esas heridas que a veces nos lastiman tanto, expresan mucho más de nosotros que aquello que nos hace feliz. Y es que la auténtica felicidad, se alcanza aceptando también lo que nos lastima. Ya que si no lo reconocíesemos, no podríamos reparar las partes rotas. Reparar, pegar, cuidar, enlazar, unir, remendar. Son estos procesos los que de verdad nos enseñan.

Cuando se nos cae un jarrón al piso y se hace añicos, podemos hacer tres cosas. La primera de ellas, sería recoger esos pedazos, para volver a juntarlos. La segunda opción, sería barrerlos y atraparlos con el recogedor, para tirarlos a la basura. Y la tercera posibilidad sería, no recoger los pedazos y dejarlos en el suelo. Esto supone un riesgo, ya que si los dejamos en el suelo nos podremos cortar y hacer daño de nuevo.

Si tiramos a la basura, los pedazos, desaparecerá nuestro jarrón. Y puede que ese jarrón, tenga un significado especial para nosotros. En cambio si recogemos los pedazos y los pegamos de nuevo, ese jarrón, no volverá a ser el mismo. Aunque seguirá siendo nuestro jarrón. Seguirá luciendo hermoso, pese a sus cicatrices. Quizás, hasta más hermoso, y seguro que a raíz de ese percance, lo cuidemos más, o lo coloquemos en otro sitio, para protegerlo mejor. Si dejamos sus partes rotas esparcidas por ahí, puede que nos lastimemos sin darnos cuenta. Además que algunas de esas piezas se podrían perder, o esconder bajo el sofá.

¿Si tú fueras un jarrón y te rompieses, que te gustaría que hicieran contigo?

¿Esparcir tus partes rotas, pegarlas, o tirarlas a la basura?

¿Qué es lo que haces tú cuándo te rompes?

¿Recoger y pegar, barrer y tirar, o esparcir y dejar?

Porque todos podemos ser tan vulnerables como un jarrón. Caer y romperse, no es lo peor que nos puede pasar. Es lo que hacemos después de la caída, lo que habla de nosotros. Puede que esa caída nos duela y nos divida en partes, pero esas partes tienen mucho que contarte. Si te permites escucharlas, seguro que descubres cosas, que ni siquiera imaginabas que estuvieran ahí. Y esto es vivir la experiencia. No tires a la basura tus experiencias, no desaparezcas a la primera caída, aprende a caer y a cuidarte mejor. Se honesto contigo y con los demás. Aprende de ti y de tu vulnerabilidad.

La vulnerabilidad no sabe ser deshonesta. Y yo me siento tremendamente honesta cuando me reconozco en mi vulnerabilidad

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Lo blando y lo flexible se adapta sin romperse.

Lo blando y lo flexible se adapta sin romperse. Lo duro y lo rígido se rompe, con gran facilidad. La flexibilidad es una característica de la vida y de la tolerancia. La rigidez, una cualidad del rechazo y de la muerte. ¿Consideras que tu actitud frente a la vida es

Lo blando y lo flexible se adapta sin romperse.

Lo blando y lo flexible se adapta sin romperse. Lo duro y lo rígido se rompe, con gran facilidad. La flexibilidad es una característica de la vida y de la tolerancia. La rigidez, una cualidad del rechazo y de la muerte.

¿Consideras que tu actitud frente a la vida es flexible o rígida?

¿Te adaptas con facilidad a las circunstancias que se te presentan, o por el contrario, te cuesta adaptarte a las nuevas ideas?

«El hombre al nacer es blando y flexible y al morir queda duro y rígido. Las plantas al nacer son tiernas y flexibles y al morir quedan duras y secas. Lo duro y lo rígido son propiedades de la muerte. Lo blando y flexible son propiedades de la vida.»(Lao Tse)

La flexibilidad es la capacidad para adaptarse a nuevas ideas o circunstancias, sin presentar oposición. Es aceptar y tolerar lo que viene con suma curiosidad y sin apenas resistencia. En contraposición a la flexibilidad, se encuentra la rigidez en el pensamiento o hacia las desconocidas situaciones que se acontecen. La rigidez no admite adaptación, no posee esa cualidad. El cambio para la rigidez, es un trastorno indeseado. Por tanto, no acepta ni tolera, lo nuevo. Se apega a lo viejo con extrema dureza.

¿Qué característica crees, que es más práctica para tu vida?

¿La rigidez o la flexibilidad?

Recuerda que lo blando y lo flexible se adapta sin romperse. Ya que la adaptación es firme en cuanto a sus fines. Si se mantuviera rígida frente a los cambios, y se acomodara a lo inmutable, dejaría de ser adaptación para convertirse en costumbre. Las costumbres y los hábitos tienen poca o nula capacidad de adaptación, por si mismos. Además, carecen de flexibilidad y son bastante más obstinados en cuanto a las acciones, que blandos.

Asimismo, la rigidez también es conservadora, ya que conserva lo conocido, sin exponerse a lo desconocido. Encuentra la seguridad en lo que ya conoce y no se lleva demasiado bien con la incertidumbre. La certeza para lo rígido, está en la repetición. En repetir patrones, creencias, actitudes o comportamientos obsoletos. No coopera ni hace alianzas con las nuevas ideas. Se cierra en banda, sin permitir que tu mente se expanda.

¿Toleras las opiniones de los demás, a pesar de que no haya coincidencias con las tuyas?

¿Cómo sueles adaptarte a una situación inesperada?

Una cosa siempre lleva a la otra. Lo blando y lo flexible se adapta sin romperse. Lo rígido y lo firme, al no adaptarse, se rompe. Las piedras del desierto son extremadamente rígidas. Tanto, que son incapaces de aclimatarse al cambio de temperatura entre el día y la noche, y por eso se rompen. Tú no eres una piedra, así que no te comportes como tal. No te quiebres por los cambios, adáptate a ellos.

Las crisis, siempre son momentos fértiles, en los que se siembran nuevas oportunidades. Oportunidades elásticas y flexibles, que surgen de lo que ya no funciona. Y si algo ya no te funciona, o simplemente, es incapaz de aportarte nada nuevo, tendrás que deshacerte de tus viejas costumbres, para comenzar a construir algo que sí que lo haga. Abandona tu rigidez y abraza a la flexibilidad.

¿Has oído hablar de la plasticidad cerebral?

La plasticidad cerebral es la capacidad que posee tu cerebro para crear nuevas conexiones neuronales. ¡Y es que tú cerebro es tremendamente flexible!. No es rígido como las piedras del desierto. Ni se quiebra ante los cambios. Y trabaja tremendamente rápido para adaptarse a una nueva circunstancia. Es una cualidad fantástica y precisamente, una de las más relevantes para mantenerte con vida. Si no fuera así, tu supervivencia prendería de un hilo.

Me gustaría que probases algo. Cruza los brazos, como lo haces habitualmente. Ahora, intenta hacerlo al revés. Si tu costumbre te lleva a hacerlo, poniendo el brazo derecho, debajo del izquierdo, pon ahora el brazo izquierdo debajo del derecho.

¿Eres capaz?

Probablemente, sientas cierta incomodidad al hacerlo al revés de cómo estás acostumbrado. Pero cuantas más veces lo repitas más cómodo te sentirás. Fomentando de esta manera, que se creen nuevas conexiones neuronales, con el fin de aprovechar, al máximo, la plasticidad cerebral de tu cerebro. También puedes crear nuevas conexiones, cepillándote los dientes con la mano izquierda si eres diestro, o con la derecha, si eres zurdo. O si siempre eliges las mismas rutas con las que salir o volver a casa, puedes cambiarlas de vez en cuando.

Existen muchas maneras de aprovechar la flexibilidad de tu cerebro para que aprendas de él, a no ser tan rígido. Ya que esto lo puedes extrapolar a cualquier experiencia de tu vida. Por ejemplo: en conversaciones en las que las ideas expuestas choquen con las tuyas; en situaciones en las que las circunstancias no te permitan hacer, lo que siempre haces; o incluso, en esos momentos en los que tienes que abandonar ciertas verdades, para acoger nuevas certezas.

Porque si tu cerebro es flexible y elástico,

¿Para qué sigues eligiendo la rigidez como actitud?

No hay nada de malo en abrir la mente. Porque tu cerebro no sabe volar.
Lo blando y lo flexible se adapta sin romperse. Lo duro y lo rígido se rompe, con demasiada facilidad.

¿Dispuesto entonces, a romper con tu rigidez?

Algo sobre mi...

Hija única, natural de Santander y criada en tierras grancanarias. Con 5 añitos y con muchas dudas abandoné mi tierra natal para adentrarme en un nuevo entorno. Mi adaptación a mi nueva vida fue algo más lenta de lo normal. Buscaba sin cesar mi sitio pero no encontraba ninguno que me convenciera del todo. Probé, experimenté, me decepcioné para finalmente sorprenderme y saber con total certeza que siempre hay sitio para aquel que quiere pertenecer.

Estudiante mediocre, tachada de algo inconstante y desorganizada. Aterricé en Madrid para cursar mis estudios universitarios. Opté por Comunicación Audiovisual por mi profunda adoración al cine; no porque pensara dedicarme a ello. En aquel entonces el objetivo no era nutrir mi mente con información valiosa para mi futuro. Si no disfrutar de mi recién y limitada libertad en la capital.

Todas las épocas de mi vida me han enriquecido. Cada una de ellas a su manera. Es imposible no aprender nada de la vida...

¿Qué te gustaría cambiar de tu vida?

Parece una pregunta sencilla a bote pronto, aunque puede esconder infinitas intenciones. Todos podemos mejorar, queremos hacerlo. Ser nuestra mejor versión, el cambio que queremos ver en el mundo, expandirnos, fluir. ¿Hay alguna conducta tuya que te moleste especialmente?. ¿Alguna emoción que te bloquee y no te permita conseguir tus metas?. ¿Tienes alguna fobia inoportuna, que te limite?. ¿Te gustaría mejorar tu relación con alguien?. ¿Te apetecería deshacerte de ese hábito tan molesto?. ¿Quieres aprender a decir que no?...infinitos mapas, para infinitas posibilidades. Si dejas ir lo que realmente eres, te convertirás solo en lo que puedes ser, arcilla.

¿Te apetece empezar hoy mismo?

Testimonios

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“Ha sido un placer experimentar y disfrutar del coaching. Muchas veces necesitamos un empujón, una luz, una orientación que nos haga salir del bucle tóxico en el que nos sumergimos. Es maravilloso autodescubrirse”

M.R.V. (Enfermera)

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“Mi experiencia personal ha sido maravillosa. Sólo buscando dentro de ti, podrás encontrarte. Y todos a veces, necesitamos que nos ayuden a ello. Gracias Lau”

K.V.R. (Abogada)

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“A pesar de mi escepticismo inicial como estudiante de psicología, he aprendido que la figura del coach es un herramienta preciada. Laura nos da recursos para sortear el entorno y estar más cerca de nuestros objetivos, descubrirnos y aceptar la imperfección. Es una guía cercana, sensible e intuitiva”

S.M.C. (Psicólogo)

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Te propongo hacer un viaje juntos.Tú te encargas de elegir el destino y el tiempo que quieres emplear en el viaje y yo pongo la guía. Junto a ella, iremos explorando los diferentes mapas de ese territorio.Tu territorio. Compartiremos emociones y romperemos esas barreras que te impiden volver a creer en ti y en todas tus capacidades. Bajo esa capa que conforma tu apariencia, habita lo mejor de ti, no lo ignores y despliega todo tu potencial.

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