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Acomódate en la Incomodidad

¿Andas cómodo entre la incomodidad, o te sigues peleando con las cosas?

¿Qué pasa cuando sales de una habitación a oscuras, que la nueva luz te deslumbra, hasta que tu pupila se vuelva a adaptar?

Son muchas las habitaciones por las que transitamos, a lo largo de nuestra vida. Cada una de ellas, nos aporta un nuevo aprendizaje, por eso, el tiempo que permanecemos en cada habitación, es bien distinto. Dependerá siempre, de lo que tardemos en aprender de ella. Abrir la puerta para avanzar hacia la siguiente habitación, no es siempre fácil. Ya que por nuestra innata adaptación, tendemos a hacer confortable el espacio habitado. Lo volvemos tan cómodo y nos sentimos tan bien dentro de él, que se nos vuelve costosa la idea de volver a salir de allí.

Las nuevas habitaciones suelen tener más ruido, más luz, otra temperatura, otro olor… Nuevas perspectivas y por lo tanto, nuevas experiencias. Si permaneces en la misma habitación, con los estímulos de siempre, te privarás, entonces de vivir nuevas cosas que fomenten tu evolución o crecimiento. Desde tu zona de confort, no crece nada, sólo la comodidad y tu resistencia al cambio.

¿Deseas continuar ahí?

¿Cómo sabes si una planta está viva?

¿Porque crece?

Si crece, está viva, si no, algo le sucede. A nivel psicológico, ocurre algo similar. Si no recibes la luz, el agua y todos los nutrientes necesarios para tu evolución, dejas de crecer. Cada habitación te iluminará de manera diferente, te dará de beber nuevos elixires y te proporcionará nuevos nutrientes. ¡Y es que no eres una planta!, no te quedes en el mismo lugar.

Abre la siguiente puerta, avanza hacia la siguiente habitación. Es cierto que no sabes lo que allí te espera. Sin embargo lo que sí sabes, es lo que te espera, si permaneces en el mismo sitio: seguir recibiendo los resultados de siempre. Cómodos, pero nada novedosos, confortables, aunque repetidos, seguros pero aburridos.

Ordena y limpia antes de mudarte de habitación, entre otras cosas, para saber con todo lo que ya cuentas y llévate contigo, sólo lo imprescindible. Las mudanzas cuánto más ligeras, mejor.

Acomódate en la incomodidad, no sigas peleándote con ella. Si no te incomodara, frenarías tu evolución. Agradece su bendición.

¿Del uno al diez, cómo de cómodo estás, en el sitio que habitas?

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¡Responsabilízate!

Algunas veces tendemos a cargar con cosas que no nos pertenecen. Responsabilidades que no son nuestras, sin embargo, las hacemos nuestras. Otras en cambio, ignoramos o demoramos responsabilidades prioritarias, para sustituirlas por otras de menor importancia.

Si te dijera que confeccionases una lista con tus responsabilidades más importantes,

¿Qué crees que encabezaría tu lista?

¿Tus hijos, tus padres, tu mascota, tu trabajo, tu casa, el coche…?

¿Y hay hueco para ti, en esa lista?

Por muy larga que sea esa lista, si antes no te haces responsable de ti, es difícil, que cumplas con todas las demás obligaciones y requisitos de esa lista.

¿No es de ser responsable, tenerte como tu primera obligación?

Cuando te hayas responsabilizado al cien por cien de ti y si te queda tiempo, porque esto es mucho trabajo. Si te apetece y las ganas te lo permiten, puedes cargar también, con las responsabilidades de los demás. Responsabilizarse de sí mismo va más allá de hacerse cargo de ciertas responsabilidades o asumir errores leves o confusiones. Responsabilizarse de uno mismo, consiste en admitir, que sólo tú, perturbas tu estado. Que eres el único que tiene el poder para hacerlo y que los demás sólo te lo recuerdan.

Culpar a los demás de cómo te sientes, es no hacerte cargo de ti mismo. De este modo colocas tu responsabilidad en ellos.

Y es que puede haber la peor tormenta afuera, pero si dentro estás en calma, apenas, te calará esa tormenta. En cambio, si la tormenta viene de dentro, todo lo de fuera, se convierte en tormenta.

Recuerda que los demás no están en tu vida, para cumplir con tus expectativas, si no para intentar cumplir las suyas. Hazte entonces responsable de lo que sientes. Eres tú quién gestiona los estímulos que recibes, y los demás son sólo eso, estímulos, a los que también puedes ignorar. Porque tú decides en todo momento, cómo te quieres sentir. Ofendido, frustrado, enfadado o simplemente responsable de tu nuevo estado. Y en cuando reconozcas tu responsabilidad, podrás cambiar como te sientes, si no tendrán que ser los demás, los que actúen por ti. Libérate y no le cedas tu poder a nadie.

Hazte cargo de ti mismo. No coloques tu mayor responsabilidad en manos de otros. Hazte responsable de lo que sientes y cómo te sientes. Porque los demás también tendrán que hacerse cargo de sus emociones, ¿O te haces cargo tú?. Cada uno siente lo suyo, no lo del otro. Por eso, el otro sólo hace cosas, que te recuerdan cómo andan las tuyas.

¿Te responsabilizas?

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La Perfección

¿Eres una persona perfeccionista?

¿Contigo, con los demás, con todos?

¿Y sueles bloquearte con frecuencia?

Son muchas las áreas de tu vida, que necesitan de tu intervención. Por sentido común, no puedes ser perfecto en todas ellas. Algunas las dominarás más y otras menos. Algunas te costarán, intensos dolores de cabeza y otras, en cambio, te reportarán infinitos placeres. 

Si buscas la perfección en todas esas áreas de tu vida, dejarás de hacer muchas cosas. Por miedo, a no ser perfecto o por miedo al fracaso. La búsqueda de la perfección, por lo tanto te paraliza, porque… si no vas a ganar, ¿Para qué jugar?. Es como si te dijeras a ti mismo, que Hoy no es el momento adecuado para hacerlo, porque no saldrá bien y que tendrás que elegir otra situación más propicia, en la que podrás hacerlo perfecto.

¿Y cómo podrás encontrar ese momento adecuado, si no lo haces primero, en un momento inadecuado?

La palabra fracaso suele esconderse detrás de la búsqueda de la perfección. Si buscas la perfección, no puedes permitirte fracasar o fallar. Así que mejor no arriesgarte y mantenerte en zona segura, hasta que llegue el momento perfecto. Pero se te olvida, que eres tú, quién crea los momentos perfectos. Un fallo o un fracaso, sólo te indica, lo que no debes hacer de nuevo. A través de tus fracasos, descartas opciones, o momentos inadecuados, para ayudarte a construir tu momento perfecto. 

¿Crees que sin fracasos reconocerías, tus éxitos?

¿Qué pasaría si todos tus momentos, fuesen perfectos?

¿Que dejarían de ser perfectos, porque no tienes peores momentos con los que comparar?

¡No caigas en la trampa!. No etiquetes las cosas, como buenas o malas, como injustas o justas, como correctas o incorrectas. Lo que sucede ya es perfecto, si no lo fuera, no tendría lugar. No aspires a las expectativas de esas etiquetas. Si lo haces, no aprenderás nada, más que de tu frustración, la que te recordará, todo el rato, que no has conseguido lo que esperabas.

¿Es la Naturaleza perfecta?

¿Es justo, correcto o bueno, que el grande se alimente del más pequeño?

¿Pensará el gusano que es injusto?

No categorices tus decisiones en buenas o malas, en justas o injustas, en correctas o incorrectas. Porque todas tus decisiones son perfectas, para el momento en el que vives. La garantía no la consigues al hacerlo bien, justamente, o de la manera correcta. La garantía del éxito, está siempre en los resultados de esa decisión. Y si continúas bloqueado, por miedo a no ser perfecto, ya sabes cuál serán esos resultados. Tu eficiencia no se mide en tu capacidad de elección, si no en la manera en la que enfrentas a esa situación, a pesar de tus decisiones. Todas tus imperfecciones son las que te hacen perfecto. Sólo actúa y haz que suceda. Pero no sigas buscando la perfección, porque ya la tienes. 

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En la Imaginación siempre seremos Libres.

«Existen tantas posibilidades, como puedan imaginarse»(O. Wild)

Y es que cuando imaginamos, todo es posible. Tu imaginación es infinita y no sabe hacer otra cosa, más que crear. Cuándo imaginas, eres libre de crear lo que quieras. Te puedes permitir lo que sea. Puedes cambiar tu realidad, dándole, el color que más te apetezca. Tú le das forma a esas creaciones. Las coloreas a tu antojo. La imaginación también te permite, retocar, borrar o volver a pintar encima. Siempre podrás mejorar, aquello que no te guste. Por eso, en la imaginación, siempre seremos libres.

¿Qué colores sueles utilizar?

Cada uno elige sus propios colores, con los que pintar en su Imaginación. Y eso es precisamente lo que hace que existan tantos colores. Infinitos colores, si los mezclamos unos con otros. Si mezclamos los tuyos con los míos, para después mezclarlos con los de ella, que a su vez, ya los mezcló con los de él…Yo ya perdí la cuenta, y es que parecen muchos colores.

Aunque vivamos la misma situación, veamos la misma foto, oigamos el mismo sonido y sintamos la misma emoción, existen diferentes interpretaciones para explicar, lo sucedido. Tantas como personas vivan esa situación, observen esa misma foto, oigan ese mismo sonido y sientan esa misma emoción. Como utilizamos colores diferentes, para pintar en nuestra imaginación, también son diferentes, los que dibujan la realidad de cada uno. Algunos prefieren los colores oscuros, otros los metálicos, algunos los tonos más pastel y los más atrevidos, los colores flúor. 

¿Y qué hace posible que un color sea un color?

¿La Luz?

¿Y menos luz y más Oscuridad no le da también, matices y sombras a ese color?

El mismo color, iluminado por diferentes fuentes de luz, puede no parecer el mismo color. Sin embargo, sigue siendo el mismo. 

¿Qué uso le das a tu imaginación?

No olvides que tu imaginación no entiende de fronteras. Y como en todo hay una polaridad. En los límites de la imaginación, también. La imaginación bien utilizada, atesorada por la creatividad, puede ser un gran recurso en muchos aspectos de tu vida. En cambio, la imaginación o la creatividad mal llevada, puede darte demasiados quebraderos de cabeza. Como podemos imaginar lo bueno, también podemos imaginar lo malo. La imaginación que sin límites, es capaz de darte lo mejor, también puede darte lo peor. Porque existen tantas posibilidades como puedas imaginar.

Así que imagina para sentirte libre. Combina los colores. Mézclalos de vez en cuando. Cambia de luz. Obsérvalos también desde la sombra. Tu imaginación es incansable. Libre. 

¿Y tú?

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Te propongo hacer un viaje juntos.Tú te encargas de elegir el destino y el tiempo que quieres emplear en el viaje y yo pongo la guía. Junto a ella, iremos explorando los diferentes mapas de ese territorio.Tu territorio. Compartiremos emociones y romperemos esas barreras que te impiden volver a creer en ti y en todas tus capacidades. Bajo esa capa que conforma tu apariencia, habita lo mejor de ti, no lo ignores y despliega todo tu potencial.

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