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¿Qué sueles Pensar?

¿Te sientes responsable de cómo piensan los demás?

¿Y cómo es que no te haces responsable, de tus propios pensamientos?

Eres el que genera todos esos pensamientos que deambulan por tu cabeza. Tú los eliges para pensarlos. Son tu elección. Recuerda que tú imaginación es infinita y como tal, puedes pensar o imaginar lo que quieras. Dispones de una amplia gama de infinitas posibilidades, en relación a tu pensamiento. Puedes elegir la idea que más te convenza para amenizar tu día. Por eso tus pensamientos son tu responsabilidad, porque eres el que decide entre tanta opción.

¿Cómo sueles pensar?

Muchas de las actitudes o conductas desagradables que te inoportunan, nacen precisamente, de cómo decides pensar. Todo lo que sientes y todo lo que haces, viene precedido de un pensamiento. Y nadie más que tú, puede hacerte pensar, algo que no quieres pensar. Tú te encargas de seleccionar tus pensamientos, como los demás, los suyos propios.

Piensa en esa última emoción desagradable que te rondó durante horas.

¿Puedes identificar el pensamiento que la provocó?

¿Qué pensaste que te hizo sentir así?

¿Cómo te hubieses sentido, si hubieras elegido otra clase de pensamiento más agradable?

Si tus conductas y tus acciones son originadas por tus pensamientos, comprenderás que para afrontar o resolver un conflicto personal, lo primero que tendrás que abordar serán esos pensamientos. La mente de un ganador piensa en grande, siente y cree que es un ganador y se comporta como tal. Su actitud es congruente con lo que quiere conseguir.

¿Y tu actitud, lo es, coherente?

Atiende a tu pensamiento. Elige la idea que mejor te haga sentir, para después actuar también en consonancia. Rechaza todo pensamiento que te retroalimente sentimientos desagradables. Recuerda que hay pensamientos que están deseando que los pienses. Pensamientos que pasan desapercibidos, porque decides convivir con ideas repetidas. Piensa en grande. Eres grande. Si acoges este pensamiento, tus acciones, no se atreverán a contradecirte.

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Haz que tu Vida sea Interesante.

¿Qué haces para aburrirte?

¿O crees que el aburrimiento es un estado que aparece sólo?

Quizás nunca te lo has planteado, pero te cuesta el mismo esfuerzo, hacer que tu vida sea interesante, que aburrida. La energía que gastas en pensar en el hastío y en el aburriendo, la puedes revertir, para enfocarte, en lo que te divierte.

Haz la prueba. Piensa en lo que te aburre de tu vida. En todas esas cosas que haces, por obligación y que lo único que te reportan es cansancio físico y mental. Calibra, ahora tu estado. Con sólo pensar en ello desgastas tu energía y tu estado de ánimo, «se desanima».

En cambio si en vez de enfocarte en el aburriendo, te enfocas en todas esas experiencias o situaciones que te aportan cosas positivas y en las que sientes la diversión. Lo que recibes, es bien distinto. Tu energía no se desgasta, si no que se multiplica, creas ganas y energía, a través de tu actitud. Y tu actitud, es tu responsabilidad. Tú eliges, qué actitud te compensa más.

¿Ya fijaste tu meta?

Rétate. No hagas siempre las mismas cosas. Nútrete de nuevas experiencias. Explora lo nuevo. Hazlo mejor todavía, para que tus resultados sean también mejores.

Recuerda, eligir una meta alta y motivante para que sólo puedas disfrutar, mientras te acercas a ella. Piensa que tiene que ser una meta lo suficientemente atractiva, para ti, ya que si no lo es, ¿para qué te vas a molestar?.

Diseña un plan de acción. Porque puedes tener ideas y proyectos muy interesantes en tu cabeza, pero si no elaboras un plan para llevarlos a cabo, se quedarán, sólo en eso, en proyectos. Haz que las cosas ocurran, no sólo las pienses. Conviértelas en tu realidad.

Y da siempre lo mejor de ti. Pon plena atención en lo que tienes entre manos. No te dejes distraer con lo que podías haber hecho antes, o con lo que tienes que hacer después. Detente en cada tarea. Lo mejor de ti, sólo lo puedes dar en el AHORA, es el momento en el que se requiere tu presencia, en todos los demás, no eres necesario.

¿A partir de Ahora, qué vas a hacer para que sea Interesante?

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Vuelve a la Naturaleza

¿Recuerdas cuándo fue la última vez, en la que fuiste consciente, de estar disfrutando de la Naturaleza?

¿Dónde estabas?

¿Qué sentiste?

¿Tú renacer?

Podría definir la Naturaleza de muchas maneras, sin embargo, prefiero que seas tú, el que la defina. Sólo haré hincapié en su origen etimológico. Proviene del latín, del término «natural», que significa: Nacer.

¿Qué es para ti, la Naturaleza?

Tómate tu tiempo. Despliega tus sentidos. Deja que sean ellos los que se expresen y permítete sentirla. La Naturaleza no deja impasible a nadie. No se puede no sentir. La mente se detiene ante ella. Tiene el poder de someter a tu mente consciente. La calma y entonces, tú te calmas.

¿Te sientes conectado con la Naturaleza?

Echa un vistazo a tu alrededor. Desconozco dónde te encuentras en este momento, pero seguro que hay infinidad de detalles, que te hacen reconectar con ella.

¿Qué me dices de la decoración de tu casa?

Me atrevo a decir, que seguro que alguno de los elementos que la componen, tienen algo que ver con la Naturaleza. Las mascotas forman parte de la Naturaleza, como las plantas, o ese cuadro tan inspirador que muestra ese recóndito paisaje, en el que te gustaría desaparecer.

Si te fijas bien, todo se inspira en ella. Vestimos nuestros espacios y nuestros cuerpos con Naturaleza. Copiamos sus olores naturales y nos impregnamos en ellos. Empleamos sus sonidos para relajarnos. Es el principio creador y organizador de todo lo que existe. Todo nos lleva a ella. Es el Origen, eres tú, soy yo, es el Sol que te despierta cada mañana, es la Luna que te arropa por las noches. En la Naturaleza nos sentimos como en casa. Así que trasladamos la Naturaleza, a nuestra casa.

Aunque te vuelvo a preguntar,

¿Disfrutas de ella?

¿Te nutres de su Eterno Renacer?

No dentro de casa, si no fuera. Da igual si eres de playa o de montaña. Si prefieres rodearte de animales o perderte entre jardines. Quizás prefieras las estrellas. Son muchas las opciones que tienes para volver a reconectar con la Naturaleza. Es tu «Naturaleza Natural», la que te empuja a ello.

Regresa a casa. Vuelve al Origen y permítete volver a conocer ese lugar, como si fuera tu primera vez. Ahí encontrarás las respuestas.

La Naturaleza ni se esfuerza ni se resiste.

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El Amor No Duele

«EL AMOR DUELE»

¿Qué opinas de esta afirmación tan extendida?

¿Duele amar o lo que duele, es que no te amen como tú esperas?

¿Duelen las expectativas y los apegos, o el Amor en sí?

El Amor sano, no te hace daño, porque el ¡Amor No Duele!. Duelen las expectativas de ese Amor. Duelen los apegos y a lo que te aferras. Duele lo que esperabas que pasaría, pero que al final no pasa. Duele pensar en la pérdida, en que te pueden arrebatar a la persona amada. Duele asumir que ya no sientan lo mismo por ti…

Lo que te duele no proviene del Amor. Proviene de tu necesidad de sentirte amado, de tu inseguridad o insatisfacción, al respecto. Eso es lo que sufres y te hace tanto daño. Y es que al pensar que necesitas el Amor, estás afirmando que no lo tienes. Pero te equivocas, tú ya eres Amor, aunque no te ames. Eres Amor, no tienes Amor o necesitas Amor. El Amor no se tiene, se da, y no se espera, se siente y ya. 

¿Qué pasaría si eliminas esas expectativas de la ecuación?

¿Si sólo te dedicas a Amar, sin esperar nada?

El Amor lo conecta todo. Une a las personas y a las ideas más radicales, traza alianzas entre especies, inspira a los poetas, que deleitan a los amantes. El Amor une y conecta las diferentes partes con el todo. Es el ingrediente indispensable para elaborar cualquier receta. Está por todas partes. 

¿Quieres Amar o que te Amen?

¿Amas porque crees que es lo que necesitas, o por la satisfacción que te da sentir el Amor?

¿Eso que esperas recibir del Amor de los demás, tú te lo das?

¿Te cuidas, como esperas que los demás te cuiden?

¿Tú, te amas?

Hasta que no te Ames y aceptes tus «peores virtudes». No podrás Amar «sanamente» o entender las cosas que no te gusten de los demás. Hasta que no te Ames, seguirás mendigando Amor y juzgarás el Amor de los otros. 

¿Y es que cómo vas a aceptar en los demás, lo que aún no aceptas en ti?

Perdónate y reconcíliate contigo. Acéptate, reconquístate. Vuelve a enamorarte, de ti. Sabrás que lo has conseguido cuando entiendas que no necesitas amar o que te amen para ser feliz. Puedes experimentar el Amor con quién quieras, cualquier ser es digno para Amar y ser Amado. 

¿Puede un Amor ser puro, si está contaminado de desamor, de tu desamor?

¿Y a ti, qué te duele?

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La Necesidad del Mono Loco

En pleno Amazonas Colombiano, en la Isla de los Micos o Isla Arara, vive Oxi, conocido como el mono loco de la isla. Un joven mono ardilla, que habita entre los árboles de este cautivador ecosistema. Oxi se pasa el día saltando de rama en rama. Es implacable en su labor y no parece agotarse nunca. Los demás monos lo contemplan asombrados. Incluso hasta los más ancianos, reconocen no haberse encontrado nunca antes, a ningún otro mono tan obstinado e incansable.

De tanto practicar, su precisión en el salto es inmejorable. Sin embargo, no todas las ramas están en tan buenas condiciones y algunas veces, también sufre leves accidentes. Cayendo así, en otras copas ya compartidas.

Una mañana de verano y justo después de desperezarse, Oxi quiso emprender su día, con un gran salto. Siempre solía saltar hacia las ramas más bajas para después, continuar ascendiendo, hacia las más altas. Sin embargo esta vez, pensó que podría hacerlo al revés y empezar por las más altas. Su primer salto del día suponía entonces, un gran esfuerzo. Con la precisión que le caracterizaba, calculó minuciosamente, cada una de las estimaciones a tener en cuenta, previas al salto y saltó. Saltó hacia una de las ramas más altas de la copa, pero cayó sobre otra rama bastante inferior, ya ocupada. Esa rama era el hogar de otro mono ardilla, mucho más sedentario que Oxi y también algo más mayor.

Oxi se disculpó por su despiste y su falta de destreza. A lo que el otro mono ardilla, no le dio importancia y le compartió una mera observación:

No te disculpes, amigo. Eres bienvenido a esta rama, también. Me gusta compartirla contigo. Aunque te diré algo: llevo observando tu tarea, días, quizás sean semanas, y me preguntaba qué que andas buscando o piensas encontrar, saltando de rama en rama con tanto ahínco.

Oxi desconcertado, no supo qué contestar y se encogió de hombros. El otro mono continuó con su reflexión:

Hace ya bastante tiempo, quizás demasiado como para recordarlo, yo también era como tú. Me pasaba el día saltando de rama en rama esperando que alguna de esas ramas, me diera la satisfacción que creía necesitar. Pensaba que en alguna de esas ramas, encontraría mi felicidad, la que me dejaría satisfecho. Sin embargo tras varios riesgos innecesarios y muchos encuentros inesperados, entendí que la felicidad, no la encontraría en una rama en particular, si no en todas las ramas por igual. Que el simple hecho de pensar que necesitaba la felicidad, me la quitaba. Y es que la necesidad, habla de una carencia oculta, de una insatisfacción no correspondida, de lo que te falta…y si sólo buscas entre lo que te falta, allí no encontrarás nada.

Oxi reflexionó durante un largo periodo, descansando sobre la misma rama. Pasaron años, hasta que por fuerza mayor, tuvo que alzarse hacia otra rama más robusta. Y desde entonces, allí habita, feliz y satisfecho, de poder seguir contando su historia a otros monos ardilla que cómo él, despistados e inquietos, siguen buscando nuevas ramas.

¿Eres de los que se enfocan en lo que tienes o en lo que te falta?

¿Enfocarte en la insatisfacción, en la nueva necesidad o en la nueva rama, te permite apreciar y disfrutar de la rama que Hoy habitas?

Y es que si existe insatisfacción interna, nada de lo que aspires de fuera, te podrá satisfacer internamente. Lo de fuera, no encaja dentro. Antes de saltar a nuevas ramas, pregúntate qué es lo que sí te satisface, de la rama en la que estás. Nútrete de ella y rebusca entre lo que ya cuentas. Ahí encontrarás las respuestas. Dentro de ti, está tu satisfacción y por ende tu felicidad.

No te «vuelvas loco», como Oxi. No aspires a nuevas ramas o inventes nuevas necesidades que no te gratificarán internamente. Busca internamente, lo que te gratifica fuera.

¿Del uno al diez, como de satisfecho estás contigo?

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Te propongo hacer un viaje juntos.Tú te encargas de elegir el destino y el tiempo que quieres emplear en el viaje y yo pongo la guía. Junto a ella, iremos explorando los diferentes mapas de ese territorio.Tu territorio. Compartiremos emociones y romperemos esas barreras que te impiden volver a creer en ti y en todas tus capacidades. Bajo esa capa que conforma tu apariencia, habita lo mejor de ti, no lo ignores y despliega todo tu potencial.

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