No construyas los efectos antes que la causa.

No construyas los efectos antes que la causa. Desvincúlate de los efectos de tus acciones, si no quieres que tus pensamientos contaminen el resultado. 

«Una causa futura aún no tiene efectos.»
(Un Curso de Milagros)

Porque si te empeñas en pensar cuál será el resultado de tus acciones, aún sin haberlas llevado a cabo, te distraerás de la causa. Enfocar sólo hacia el resultado, no te permitirá sacar todo tu potencial en la acción que tienes entre manos. Ya que tu foco está en otro sitio, en el efecto de tus acciones. Desatender la causa, por adelantarse al resultado, puede llevarte incluso a renunciar a ella. Si los pensamientos que empleas para predecir las consecuencias, son positivos, puede que te animes a emprender acción, en cambio, si no lo son, desestimarás la causa, sin tan si quiera haberlo intentado.

No construyas los efectos antes que la causa, ni desperdicies energía antes de tiempo. La energía que gastas en pensar cómo será el resultado de tus acciones, la deberías redirigir en planear meticulosamente esas acciones.

«La persona que persigue dos conejos, no atrapará ninguno.»
(Confucio)

Imagina que eres tú, esa persona que persigue a dos conejos. Uno de los conejos representará a la acción que quieres emprender para conseguir algo. El segundo conejo, representará al resultado de tu acción. O dicho de otra forma, al efecto de tu causa. 

Para no contradecir a Confucio y a su sabio consejo. 

¿A qué conejo crees que deberías perseguir primero?

Piensa que tu atención sólo la podrás dirigir hacia uno de los dos conejos. A no ser que no quieras atrapar ninguno. Si prestas atención sólo a los resultados, desatenderás a la acción y si prestas atención sólo a la acción,

¿Desatenderás a los resultados?

Cuando emprendes cualquier acción importante en tu vida, es evidente que tienes una intención clara, de porqué y el para qué lo haces. En cierto modo, la intención habla entre líneas de los resultados. Y es que una cosa es hablar entre líneas y otra muy distinta, es desatender la acción que te puede llevar a conseguir esos resultados. Porque desatender es no atender y si no atiendes al medio que te ayuda a conseguir el fin, el fin no se dejará atrapar así como así. 

Vuelvo al ejemplo de los conejos de Confucio. Si el medio que empleas para atrapar a uno de los dos conejos, o a uno de esos dos fines, fuese una zanahoria. 

¿Crees que una zanahoria en mal estado, sería lo suficientemente atractiva para atrapar a ese conejo?

¿Crees que una acción mal planificada, sería un buen medio para alcanzar un buen resultado?

Todo a su debido tiempo. No te adelantes al resultado, sin haber planificado debidamente la causa. No construyas los efectos antes que la causa. Porque eso te puede llevar hacia otros resultados, bien distintos a los esperados. Si sólo te preocupas por el cebo del conejo que representa a los resultados y dejas que el otro conejo se quede sin comer, habrás cambiado sin querer, la intención principal de la causa. Y convirtiendo el efecto en causa, también cambiarás el resultado.

«No se puede desatar un nudo, sin saber cómo está hecho.»
(Aristóteles)

Si no planificas antes de desatar(causa) y sólo te obcecas en quitar el nudo(efecto). Aunque consigas deshacer el nudo, es muy probable que se vuelva a anudar.

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