Aprende a valorar desde el corazón.

Aprende a valorar(te) desde el corazón. Porque puede que te cueste reconocerlo, a bote pronto, pero los complejos te abrazan, te completan y te enlazan. Te cuento porqué:

Según la etimología, la palabra complejo viene del latín, complexus, participio del verbo complecti, cuyo significado es abarcar, rodear, enlazar completamente. Por eso los complejos se unen a ti, mientras te conectan contigo.

¿Cuáles son entonces, tus complejos?

Cuando nos sentimos acomplejados, solemos sentimos también, inferior al resto. Y si nos sentimos inferior o peor a los demás, es porque tendemos a compararnos con ellos. Al emplear la comparación, tendemos a etiquetar las cosas que comparamos, como mejores o peores, otorgándoles un valor, meramente subjetivo, ya que no todos valoramos las cosas de la misma manera. Lo que es mejor para unos, no tiene porqué serlo para el resto, y viceversa.

Sin embargo, muchas veces se nos olvida que también es posible comparar, sin catalogar. Las comparaciones constructivas son aquellas, capaces de apreciar lo característico de alguien o de algo, sin necesidad de clasificarlo como mejor o peor. Simplemente se ciñen en captar la esencia de las personas y de las cosas. En analizar, para entender mejor las partes, pero sin examinar, para calificar. Ya que las calificaciones no dejan de ser juicios personales, basados únicamente en el mapa mental del que pone la nota.

«Querer ser otra persona, es malgastar la persona que ya eres.»(Marilyn Monroe)

Querer ser otra persona es renunciar a ti. Tener la necesidad de no parecer cómo eres, es negar tu verdadera esencia. Desaprovechar tu Ser. Sin mentar el esfuerzo que esto supone, ya que Ser tú, es lo más fácil de mundo, en cambio, ocultar lo que eres para ser de otra forma, requiere mucho trabajo y sacrificio. Renunciar a ti, es el mayor de los sacrificios que puedes hacer, en detrimento de ti mismo. Porque no existe mayor acto de honestidad, que permitirte Ser, cómo realmente eres. Así que aprende a valorar(te) desde el corazón.

Imagina que fueses el último superviviente «humano» de la faz de la tierra. La raza humana se extinguió tras largas décadas de lucha, pandemias y conflictos. Pero sin saber muy bien porqué, tú conseguiste resistir y aún te mantienes en pie, junto con el resto de especies.

Se que es una distopía difícil de imaginar, o quizá demasiado dolorosa, pero sin centrarnos en las pérdidas que supondría ser el último superviviente, me gustaría que te planteases algo:

¿Te sentirías acomplejado por tu físico humano, en relación con el resto de especies?

¿Pensarías que tus kilitos de más o de menos, te harían ser inferior al resto?

¿O que tu nariz prominente, puede ser ridiculizada por los que aún te acompañan en la tierra?

Probablemente, en ese momento, los complejos que hoy te azoran, no tendrían ningún valor para ti. Ya que tendrías que centrarte en adaptarte al nuevo entorno para sobrevivir. Porque los complejos no te ayudarían a sobrevivir, en cambio, lo que sí te ayudaría, sería ser consciente de todas tus capacidades y virtudes, para así enfrentarte al nuevo y desolado mundo.

¿Y en tu presente actual, te ayudan esos complejos a sobrevivir, o por el contrario, no te dejan vivir plenamente, sintiéndote orgulloso de Ser quién eres?

Sentirte acomplejado te arrebata la paz, y no te permite disfrutar de una vida plena. Ya que le das importancia a algo, que en realidad, nada tiene que ver con tu supervivencia, ni siquiera con tu felicidad.

Si valoras sólo las «cualidades trampa», como la belleza o la inteligencia, te perderás todas las demás. Y ser bello o tremendamente inteligente, no te asegura esa felicidad o bienestar interior. El bienestar, la paz y la felicidad, te llegará, cuando seas capaz de aceptarte tal cual eres, sin compararte con nadie más. La auténtica belleza se encuentra en el interior de las personas, que nada tiene que ver, con los estándares sociales de la moda. El Amor, por ejemplo, no se encuentra sólo en los cuerpos perfectos o en las mentes inteligentes. El Amor está en todos los cuerpos y en todas las mentes, porque no tiene necesidad de lucir perfecto, ya que su única finalidad, es la de amar.

Aprende a valorar(te) desde el corazón. Para ello, sería interesante, revisar tu sistema de valores, ya que la mayoría de los complejos, emergen por tener un sistema de valores equivocado. No caigas en la trampa de valorar la belleza o la inteligencia por encima de lo que de verdad importa.

Piensa en las mascotas,

¿Les importa a ellos, que seamos bellos o inteligentes, o lo que realmente valoran de nosotros, es el amor y los cuidados que les damos?

¿Y tú, qué valoras de ellos o de los demás?

Aprende a valorar(te) desde el corazón. Aprende que lo importante no está fuera, si no en tu interior.

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