Lo blando y lo flexible se adapta sin romperse.

Lo blando y lo flexible se adapta sin romperse. Lo duro y lo rígido se rompe, con gran facilidad. La flexibilidad es una característica de la vida y de la tolerancia. La rigidez, una cualidad del rechazo y de la muerte.

¿Consideras que tu actitud frente a la vida es flexible o rígida?

¿Te adaptas con facilidad a las circunstancias que se te presentan, o por el contrario, te cuesta adaptarte a las nuevas ideas?

«El hombre al nacer es blando y flexible y al morir queda duro y rígido. Las plantas al nacer son tiernas y flexibles y al morir quedan duras y secas. Lo duro y lo rígido son propiedades de la muerte. Lo blando y flexible son propiedades de la vida.»(Lao Tse)

La flexibilidad es la capacidad para adaptarse a nuevas ideas o circunstancias, sin presentar oposición. Es aceptar y tolerar lo que viene con suma curiosidad y sin apenas resistencia. En contraposición a la flexibilidad, se encuentra la rigidez en el pensamiento o hacia las desconocidas situaciones que se acontecen. La rigidez no admite adaptación, no posee esa cualidad. El cambio para la rigidez, es un trastorno indeseado. Por tanto, no acepta ni tolera, lo nuevo. Se apega a lo viejo con extrema dureza.

¿Qué característica crees, que es más práctica para tu vida?

¿La rigidez o la flexibilidad?

Recuerda que lo blando y lo flexible se adapta sin romperse. Ya que la adaptación es firme en cuanto a sus fines. Si se mantuviera rígida frente a los cambios, y se acomodara a lo inmutable, dejaría de ser adaptación para convertirse en costumbre. Las costumbres y los hábitos tienen poca o nula capacidad de adaptación, por si mismos. Además, carecen de flexibilidad y son bastante más obstinados en cuanto a las acciones, que blandos.

Asimismo, la rigidez también es conservadora, ya que conserva lo conocido, sin exponerse a lo desconocido. Encuentra la seguridad en lo que ya conoce y no se lleva demasiado bien con la incertidumbre. La certeza para lo rígido, está en la repetición. En repetir patrones, creencias, actitudes o comportamientos obsoletos. No coopera ni hace alianzas con las nuevas ideas. Se cierra en banda, sin permitir que tu mente se expanda.

¿Toleras las opiniones de los demás, a pesar de que no haya coincidencias con las tuyas?

¿Cómo sueles adaptarte a una situación inesperada?

Una cosa siempre lleva a la otra. Lo blando y lo flexible se adapta sin romperse. Lo rígido y lo firme, al no adaptarse, se rompe. Las piedras del desierto son extremadamente rígidas. Tanto, que son incapaces de aclimatarse al cambio de temperatura entre el día y la noche, y por eso se rompen. Tú no eres una piedra, así que no te comportes como tal. No te quiebres por los cambios, adáptate a ellos.

Las crisis, siempre son momentos fértiles, en los que se siembran nuevas oportunidades. Oportunidades elásticas y flexibles, que surgen de lo que ya no funciona. Y si algo ya no te funciona, o simplemente, es incapaz de aportarte nada nuevo, tendrás que deshacerte de tus viejas costumbres, para comenzar a construir algo que sí que lo haga. Abandona tu rigidez y abraza a la flexibilidad.

¿Has oído hablar de la plasticidad cerebral?

La plasticidad cerebral es la capacidad que posee tu cerebro para crear nuevas conexiones neuronales. ¡Y es que tú cerebro es tremendamente flexible!. No es rígido como las piedras del desierto. Ni se quiebra ante los cambios. Y trabaja tremendamente rápido para adaptarse a una nueva circunstancia. Es una cualidad fantástica y precisamente, una de las más relevantes para mantenerte con vida. Si no fuera así, tu supervivencia prendería de un hilo.

Me gustaría que probases algo. Cruza los brazos, como lo haces habitualmente. Ahora, intenta hacerlo al revés. Si tu costumbre te lleva a hacerlo, poniendo el brazo derecho, debajo del izquierdo, pon ahora el brazo izquierdo debajo del derecho.

¿Eres capaz?

Probablemente, sientas cierta incomodidad al hacerlo al revés de cómo estás acostumbrado. Pero cuantas más veces lo repitas más cómodo te sentirás. Fomentando de esta manera, que se creen nuevas conexiones neuronales, con el fin de aprovechar, al máximo, la plasticidad cerebral de tu cerebro. También puedes crear nuevas conexiones, cepillándote los dientes con la mano izquierda si eres diestro, o con la derecha, si eres zurdo. O si siempre eliges las mismas rutas con las que salir o volver a casa, puedes cambiarlas de vez en cuando.

Existen muchas maneras de aprovechar la flexibilidad de tu cerebro para que aprendas de él, a no ser tan rígido. Ya que esto lo puedes extrapolar a cualquier experiencia de tu vida. Por ejemplo: en conversaciones en las que las ideas expuestas choquen con las tuyas; en situaciones en las que las circunstancias no te permitan hacer, lo que siempre haces; o incluso, en esos momentos en los que tienes que abandonar ciertas verdades, para acoger nuevas certezas.

Porque si tu cerebro es flexible y elástico,

¿Para qué sigues eligiendo la rigidez como actitud?

No hay nada de malo en abrir la mente. Porque tu cerebro no sabe volar.
Lo blando y lo flexible se adapta sin romperse. Lo duro y lo rígido se rompe, con demasiada facilidad.

¿Dispuesto entonces, a romper con tu rigidez?

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