Toda reacción trae resonancia.

Toda reacción trae resonancia. Cuando reaccionas ante las personas, los sucesos, o incluso frente a las nuevas ideas, es porque algo ha resonado en ti. A lo único a lo que no puedes reaccionar, es a lo que te causa indiferencia. La indiferencia, no tiene el don de provocar, ya que cuando la sientes, no muestras ninguna actitud, ni positiva, ni negativa, manteniéndote en la neutralidad y en la impasibilidad.

El encuentro de dos personas, es como el contacto de dos sustancias químicas; si hay alguna reacción, ambos se transforman. (Carl Jung)

Tus reacciones son las respuestas a diferentes estímulos, tanto internos como externos. Porque esos estímulos pueden proceder de tu interior, como estimularte desde fuera. Tus relaciones con el entorno o con los demás, te hace reaccionar. Sin embargo, también puedes responder a tus propios estímulos internos. Ideas o pensamientos que te provocan y captan tu atención. Degenerando en reacciones proporcionadas o desproporcionadas. Por eso, toda reacción trae resonancia, ya que si no reaccionas, es porque no te importa lo suficiente, o porque esa acción, no es capaz de darle sentido a tu experiencia.

Esta resonancia se puede manifestar en tu cuerpo, en tus pensamientos o entre lo que sientes. Mientras la mente crea, el cuerpo lo expresa. Y todo lo que sientes, aunque se origine en tu cerebro, es tu cuerpo quién lo proyecta.

Tu manera de reaccionar es, por tanto, la manifestación de cómo interpretas lo que te pasa, de lo que te ocurre dentro, aunque la acción principal se haya dado fuera. Asimismo, puedes responder de muchas maneras. Existen reacciones inmediatas, como réplicas que pueden tardar en expresarse. Lo cierto es, que si algo hace contacto en ti y te hace reaccionar, es porque te ha resonado.

Existen muchos tipos de resonancias. Algunas te hacen tomar conciencia; otras pueden despertar tu ataque o tu necesidad de protegerte; incluso, existen resonancias, que pueden bloquearte y dejarte inmovilizado, impidiéndote salir de dónde estás. Y es que puedes reaccionar de muchas maneras, frente a diferentes acontecimientos, pero lo que no puedes, es no reaccionar si esos acontecimientos, te estimulan o provocan de algún modo. Y como toda acción, tiene una consecuencia, toda reacción trae resonancia.

Lo importante de todo esto, es que puedes aprender mucho de tus reacciones. Cada una de ellas, te trae un aprendizaje distinto. Lecciones, a modo de estímulo, que te estimulan para seguir aprendiendo. Si no reaccionases frente a las cosas y estas te dieran igual, no podrías descubrir nada nuevo. Y es que es a través de tus reacciones, como le das sentido a tu realidad. Como piensas, percibes y como reaccionas, así te sientes. Atacado, subestimado, herido, agradecido, satisfecho… Porque tus respuestas siempre hablan de cómo te hace sentir algo. Sin embargo, de ti depende, el sentido que le quieras dar, a eso que sientes.

Cuando te pinchas con una rosa, te duele. Puedes reaccionar soltando a la rosa, y así evitar pincharte de nuevo. O puedes agradecerle a la rosa, haber sentido ese dolor, porque esto te ha enseñado, que las rosas, a pesar de su delicadeza, también pueden hacerte daño. Y la próxima vez que sujetes una rosa, lo harás con mucho más cuidado.

Todo lo que te «pincha» en la vida, te trae el mismo aprendizaje, que la primera vez que te pinchaste con una rosa. Porque si no te llegara a pinchar, para así hacerte reaccionar, no conseguirías transcender a las experiencias y estas, no cesarán de repetirse, hasta que no aprendas debidamente la lección. Puede que ya no te pinches con las rosas, pero existen otras muchas cosas, que aún te siguen pinchando y «chinchando».

¿Qué crees que querrán decirte?

¿Para qué te sigue pinchando la vida?

Recuerda que toda reacción, trae resonancia. Y que toda resonancia te hace reconectar contigo y con lo que te pasa. Si no sabes lo que te ocurre, no podrás aliviar el dolor, cuando te duele algo. Ni si quiera, podrás mejorar muchos de tus comportamientos, cuando no sabes para qué haces, lo que haces. O tampoco podrás vivir en libertad, si te mantienes indiferente a tus reacciones. Reconecta contigo, atiende a tus reacciones.

La acción más fácil es reaccionar. La segunda más fácil es responder. Pero la más difícil es empezar. (Seth Godin)

¿Y si empiezas por la más difícil y comienzas a atender a tus reacciones?

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