Piensas, luego creas.

Piensas, luego creas. Creas, luego piensas. Todos somos tanto seres pensantes, como seres creativos, ¡sí!, tú también lo eres. La creatividad es una capacidad inherente a todos los seres humanos. No es un don con el que algunos nacemos y otros no. Todos la tenemos y hacemos uso de ella. Lo que no todos, somos conscientes de cuándo la ponemos en práctica.

De hecho, el primer cerebro que desarrollamos, es el artístico, o el del lado derecho. Esto sucede en las etapas intrauterinas. Lo que demuestra, que antes de pensar o de razonar, disfrutamos ya de esta capacidad, la de crear, puesto que si no fuera así, nos sería imposible, crear el pensamiento. Por eso desde que nacemos ya estamos creando. No podemos no hacerlo. Es más, todos surgimos también de la creación. Nuestros padres nos hicieron, por así decirlo, «nos crearon», a través de si mismos y el resultado de su aportación y recombinación genética, somos nosotros.

Creamos entonces, pensamientos, sentimientos, estados de ánimo, creencias, obras de arte, ideas, conceptos… Lo creamos todo en realidad, a través de las asociaciones que hacemos. Todo el mundo es un creativo en potencia. En potencia y desde su origen. Porque antes de aprender a pensar, ya andábamos creando. Así que piensas, luego creas, pero también creas, para luego pensarlo.

¿Por qué entonces, aún muchos de nosotros, seguimos creyendo que no somos nada creativos?

Pues entre otras cosas, porque hemos adoptado la creencia equivocada. Y el no considerarse una persona creativa, es de las peores creencias que se pueden adoptar. Ya que es muy limitante. Si tu mente no se cree que tenga la capacidad para crear, no va a crear. Porque así funciona la mente, le da la razón siempre a tus creencias, sean cuales sean. Por eso es tan relevante, que sigas apostando por tu creatividad, ya que como apuntaba antes, es uno de los talentos comunes, que compartimos todos los seres humanos, sin excepción alguna.

«La creatividad es el poder de conectar, lo que aparentemente estaba desconectado.» (William Plomer)

¿Qué provoca que se bloquee tu creatividad?

El adulto creativo, es un niño que ha sobrevivido. Todos los niños son artistas potenciales. Creen en sus propios talentos y se dejan llevar por la creatividad. No les asusta cometer errores, o fracasar, y por supuesto, tampoco buscan la belleza o crear cosas hermosas. Ya que su objetivo primero, es el de disfrutar creando. Juegan y fluyen con las cosas, sin esperar ningún resultado concreto de ellas. Y sólo cuando dejan de disfrutar, es cuando dejan de crear. Si piensas, luego creas, que sea entonces, para divertirte.

Y es que es precisamente el esperar algo más que el disfrutar, lo que bloquea tu creatividad. Esto es, que es tu atención, la responsable del bloqueo. O dicho de otra forma, si te enfocas en crear algo bello, o en la posibilidad de que te puedes equivocar, creando, ya no disfrutas. Puesto que esta manera de pensar, te desenfoca automáticamente del disfrutar, ya que estas priorizando los resultados, antes que divertirte con el proceso.

¿En qué te ayuda la creatividad?

Entre otras cosas;

– Refuerza tu autoestima
– Te da autonomía.
– Incrementa tu seguridad.
– Te ayuda a tomar mejores decisiones.
– Innovas en tu realidad, a través de ajustes creativos, originales y únicos.
– Te divierte y te hace fluir.
– Te ayuda a encontrar más respuestas, frente a los inconvenientes que te encuentras en tu día a día.
– Y también, te ayuda a enfocarte en tus sueños, mientras los alineas con tus propósitos de vida, o logros personales.

Una vida creativa, es mucho más divertida, que una vida meramente mental y racional. El humor es arte, por ejemplo, y para hacer reír, hay que saber provocar la risa, a través de la creatividad. Los beneficios de la creatividad, son en realidad, incontables y muy enriquecedores, a nivel, personal, emocional, social, e incluso espiritual.

¿Qué hacer para fomentar tu parte creativa o artística?

1. Copiar o modelar a tus ídolos o creativos preferidos. No estoy hablando de plagiar, si no más bien, de nutrirte de diferentes ideas inspiradoras, para después darle tu toque, creando algo diferente.

2. Enfocarte en la creatividad. Y buscarla por las calles, en la gente de tu entorno, en las cosas que haces en tu día a día… Los genios creativos, están por todas partes, porque como ya dije antes, todos lo somos, aunque no siempre estamos pendientes de ellos. Atiende a la creatividad, hasta que ella te encuentre. Piensa en la creatividad. Porque si piensas, luego creas. Piénsala, luego créala.

3. Usar tu cuerpo. Muchas veces, hay que renunciar o aparcar por un rato el ordenador, o el resto de las pantallas que utilizamos en nuestro día a día. Un proceso creativo, aunque se pueda pensar, no es sólo mental. Si no que nos emociona, es decir, que en la parte creativa también están implicadas las emociones, y estas siempre se expresan en el cuerpo. Sería interesante que utilizases también tu cuerpo para crear. Tus manos, por ejemplo, o tus pies, o cualquier parte del cuerpo que se te ocurra, cualquiera, menos tu cerebro. Déjalo descansar, para que sea tu cuerpo el que también se comunique. Te sorprenderás.

4. Descartar lo obvio, o lo primero que se te pase por la cabeza. Porque lo primero que se te ocurre, se le puede ocurrir a cualquiera. Así que recopila varias ideas, para después asociarlas, a ver cuál es el resultado. Pero no te quedes sólo con una idea. Trabaja en varias a la vez, para después encontrar la correspondencia en ellas. Unir o conectar lo aparentemente desconectado.

5. Alejarse o tomar distancia de lo que estás haciendo. Ya que desde la distancia, se ve todo mucho mejor. Y si no mejor, de diferente manera. Esto te puede aportar nuevas visiones o perspectivas, con las que completar tus creaciones. Aunque no siempre es añadir, hay veces, en las que es mejor restar, o renunciar a lo que no es importante, para que lo necesario, hable por si sólo.

6. Aburrirte o cansarte. El cerebro cuando está cansado es una fuente inagotable de creatividad. ¿Por qué?, Porque si la parte consciente se agota, toma el mando tu inconsciente, donde reside tu parte creativa y artística. De esta manera, puedes dar rienda suelta a tu imaginación, sin que tu parte más racional interfiera en el proceso creativo. Esto es fantástico, ya que podrás fluir sin preguntarte cosas como: «si lo estarás haciendo bien, o si te estarás equivocando»…

«La creatividad es ver lo que todo el mundo ha visto, y pensar en lo que nadie ha pensado.» (Albert Einstein)

Así que mira lo que todos miran, pero piensa diferente. Aporta tu toque personal a lo que ves. Se original y no te dejes llevar por clichés o por ideas ya manidas. No temas equivocarte o fracasar, ya que la creatividad, no entiende de etiquetas. Tampoco te preocupes por el resultado, porque todas las obras de arte, tienen su público. Tú ya eres una obra de arte en potencia. Así que, ¡Exprésate!.

¿Y tú, piensas, luego creas, o creas, luego piensas?

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